Habilidades sociales
Habilidades sociales

¿Qué son las Habilidades Sociales?

Las habilidades sociales son básicamente toda conducta interna o externa que te permite estar conforme contigo mismo y con el entorno que te rodea. A través de las habilidades sociales podemos expresarnos, elegir nuestras actitudes, fijar nuestras metas…

El objetivo principal es desarrollar unas habilidades sociales sanas para encontrar la forma de adecuar nuestra individualidad a un contexto social. Y con esto, tejemos nuestras redes sociales: amigos, familia, relaciones laborales, contacto con desconocidos etc.

Por tanto, cuando decimos que una persona no tiene habilidades sociales, nos estamos refiriendo a que en algún ámbito detectamos que no tiene una respuesta adecuada. Bien por exceso o bien por ausencia. Cuando consideramos que una persona tiene habilidades sociales podemos imaginar a alguien capaz de interactuar con los demás de forma exitosa.

 

¿Qué tipos de habilidades sociales hay?

Qué es habilidad social

Podría hacer un esquema de diferencias entre habilidades sociales externas e internas, o básicas y complejas, pero todo está íntimamente enlazado.

Es decir, sin unas habilidades no podríamos tener otras y viceversa, así que mejor un listado explicativo:

    • Capacidad de escucha activa: una cosa es entender un mensaje literal que te lanzan y otra que pongas tus sentidos en ello, de forma que seas capaz de darle un sentido. Si no escuchas la profundidad de un mensaje, lo que te están diciendo y lo que no te están diciendo en palabras, difícilmente vas a poder ser un referente de consejo, confianza y curación para quienes te rodean.

Pero no solo eso, si piensas en el ámbito laboral y no has tomado suficiente conciencia sobre la importancia de una escucha activa, aunque pongas en el curriculum 20 veces que se te da muy bien trabajar en equipo, no va a colar. No puedes trabajar en equipo sin ser capaz de predecir, consensuar ni profundizar. La implicación es la clave.

A tus amigos y amigas, familiares, pareja… les ocurre lo mismo que al curriculum, pero con menos rodeos y con consecuencias emocionalmente dolorosas.

De todas formas, y para tranquilidad de todos, es muy normal caer en interrumpir cuando nos hablan, no saber qué decir cuando nos piden consejo o hacer comparaciones con lo que nos están contando. Mejorar esto es relativamente sencillo, si te importa de verdad, haz preguntas, pide aclaraciones y mantén el contacto visual con la persona que te habla.

    • Inteligencia emocional: Se ha puesto de moda hablar de inteligencia emocional y a veces incluso lo hacemos como si fuera algo rígido (tú tienes y tú no tienes). La realidad es que es un término que utilizó Goleman (1995) para definir todas las habilidades que implican cómo entiendes tus propias emociones y las de los demás.

No hay nada social que sea rígido, todo es modulable (y esa es la gracia). Había mucho de inteligencia emocional en el artículo sobre pasar tiempo a solas, es decir, comunicarnos internamente para después saber llegar a los demás.

Mejorar la inteligencia emocional es decisión nuestra, aumentará a medida que pones el foco en tomar conciencia sobre ti mismo y cómo te sientes en cada momento, cómo reaccionas a cada estímulo. Sí, somos impredecibles, y menos mal, pero escudarse en eso es cerrarse la puerta ni más ni menos que a la única persona sobre la que tienes poder, tú.

Una vez interiorizamos que estamos conociéndonos de por vida, tenemos que conocer a los demás. La buena noticia es que estamos programados para relacionarnos con todos ellos (menos trabajo), la mala es que nadie es igual a nadie y tampoco igual a ti. El objetivo es saber definir las emociones del que tienes en frente, evitar los juicios, trabajar las formas de reaccionar a las emociones ajenas… En definitiva, formarte como una persona con capacidad social.

    • Capacidad empática: La empatía es otro concepto de moda, mal tratado para mi gusto. La empatía no es (y no puede ser) ponerse en el lugar de otra persona, por mucho que lo repitamos. También se me antoja mala idea decirle a una persona “me pongo en tu lugar y…” porque esa persona directamente lo que siente es desconfianza y lejanía, ya que la premisa de entrada para ella es imposible porque no hay dos situaciones iguales.

No somos la otra persona y debemos tener la destreza de comprender la situación de otras personas sin pasar por lo mismo (ni fingirlo para dar sensación de comprensión), porque de otra forma, no hacemos más que fomentar la exclusión. Si algo no me ha pasado, lo siento, pero no te puedo entender, esto es injusticia social. Tenemos capacidad para implicarnos mucho más allá de lo que nos ocurre o lo que conocemos por experiencia propia.

La empatía es imprescindible para evitar malentendidos y para comprender la complejidad del mensaje que te llega. Puede resultarte de mucha utilidad para un futuro. ¿Sabes a cuántas personas puedes ayudar “solo” entendiéndolas realmente? Buscamos constantemente no quedarnos solos ante lo que nos acecha y nos preocupa, la empatía es una red de salvación porque a todos nos permite sentir protección. Además, si tienes la suerte de demostrar empatía a alguien, te aseguro que el bienestar que te devuelve no tiene precio. Así es como las personas suben de nivel, no hay otra.

    • Capacidad de negociación: Asumimos que con los niños se negocia, pero cuando llegamos a adultos todo es tener la razón. Es importante trabajar la escucha como hemos visto, ampliar la visión, trabajar el autocontrol y la paciencia para finalmente poder tomar decisiones.

Nos enseñan a ganar desde que nacemos, todo es competición, pero lo puedes modular hacia la negociación contigo mismo y con los demás. No siempre ganarás, pero es una forma aceptar que cuando se pierde es una oportunidad de nuevo aprendizaje. Es mucho más difícil querer aprender más sobre algo que ya ganamos una vez, aunque esto sea incorrecto.

Por tanto, menos rechazo a perder (cuando toque) y más negociar utilizando el resto de las habilidades sociales para poder hacerlo con todas las cartas sobre la mesa. Si no te ocultas información en tus negociaciones, estás en el buen camino para ganar.

    • Capacidad de disculpa: Esta se nos atraviesa incluso desde pequeños y no será porque no nos insistan. Si mostrar nuestros sentimientos es difícil, reconocer que nos hemos equivocado ni te cuento. La misma habilidad que tenemos para buscar rápidamente atajos para demostrar que no era un error, era otra cosa y por tanto no tenemos que pedir disculpas es la que debemos utilizar para centrarnos en una disculpa. En realidad, es menos estresante y más reconfortante. Si dominas esta habilidad, estás en un nivel muy alto 😃 ¡Te felicito! 😃
    • Definición de problemas y búsqueda de soluciones: A veces, o muchas veces, el problema no es el problema que tenemos, si no que no sabemos definirlo y por tanto no podemos encontrar ninguna solución.

Podemos empezar hablando con alguien, así aparecen más detalles que nos ayudan. Sorprendentemente también ayuda contarlo en voz alta estando solo, la perspectiva cambia y todo parece más claro. Intenta ser optimista sin perder la realidad. No caigas en la victimización excesiva. Ya estamos enfocados en conocernos más así que podemos relajarnos y decidir con lo que sabemos hasta ahora.

    • Capacidad de defensa de derechos (míos y tuyos): Es una destreza social polémica en ocasiones en la práctica, pero sin duda necesaria como la que más. Los nuestros no los defendemos por que “bah, da igual, me conformo” o “ya lo defenderán otros por mí” y lo de los demás tampoco porque “no es mi problema” “¿quién defiende los míos?”

Si eres empático con alguien, la empatía se extiende, si no lo eres también propagas esa actitud. Anteriormente ya hemos hablado de escuchar de forma activa, ser empáticos y resolver conflictos, así que técnicamente con estas tres cosas en funcionamiento ya podemos defender nuestros derechos y los de los demás, sin más excusas. Por que tú crees que te eximes de ello, pero solo provocas tu aislamiento social.

    • Asertividad: Juntando todo lo que ya hemos hablado, una conducta asertiva es aquella en la que lo que prima es el respeto. Suena chupao porque todos somos muy respetuosos, hasta que nos dicen algo que nos hiere o nos enfada.

Para poder mantener un estilo de vida asertivo, lo primero es la confianza en uno mismo. Si te dicen algo que no te gusta, pero tú estás seguro de lo que piensas, podrás defenderlo desde el respeto, sin sentirte atacado. Simplemente podrás entender que hay diversidad de opiniones y tú solo defiendes la tuya. Además, una persona asertiva es la que se demuestra en los momentos críticos que puede confiar en sí misma.

Para más satisfacción, trabajando la asertividad aprendes autocontrol y reduces la agresividad y la tensión.

    • Capacidad de reconducir emociones: Ahora que por el camino hemos aprendido a definir nuestras emociones internas e incluso hablarlas con las demás, ya podemos entender cómo nos sentimos y modificarlo si es necesario.

Nunca reconducir una emoción es reprimirla porque nos lleva a la insatisfacción y será una emoción que no podremos revertir porque depende de otra que no quieres afrontar. Es necesario gestionar correctamente todas las emociones.

    • Capacidad de observación: esta habilidad te permitirá abrir la mente, entender muchas más situaciones complejas pero cotidianas. Es el analista que llevamos dentro en silencio. Para ser un buen observador social tienes que eliminar prejuicios, verlo desde una perspectiva lo más transparente posible y experimentar qué te ofrece desde 0. Tener un criterio propio es guay, pero si además desarrollamos un sentido crítico a través de la observación evolucionamos.

Es decir, olvida lo que dicen que es algo, lo que parece qué es algo y lo que hasta ahora has creído sobre algo. Ahora ten la curiosidad y el atrevimiento de observar ese contexto desde diferentes puntos de vista y saca tus propias conclusiones. Es realmente sorprendente ver surgir nuevos matices e hipótesis a lo que creías que era así porque sí. Dale sentido y peso a tus opiniones y puntos de vista.

Sería una lista interminable todas las habilidades sociales que existen, pero estas las reconocemos en seguida. Como todo en la vida, nunca eres una persona con muchas habilidades sociales y nunca eres una persona que no tiene habilidades sociales. Igual que entrenas los músculos en un gimnasio para encontrar el equilibrio corporal con el que sentirte sano, activo y con sensación de bienestar, lo importante es encontrar el equilibrio en tus habilidades sociales. Y entender que tenemos puntos débiles y puntos fuertes.

 

¿Por qué son importantes?

Habilidad con barro

Principalmente, están en conexión directa con tu autoestima, así que es importante trabajar aquellos aspectos que nos resultan más difíciles.

Es relativamente sencillo tender hacia sentimientos de inferioridad si consideras que no sabes resolver problemas que (aparentemente) los demás sí solventan. O de frustración e insatisfacción cuando crees erróneamente tener habilidades sociales sin hacer ningún esfuerzo. Nada es gratis, aunque no cueste dinero.

Sin unas habilidades sociales desarrolladas, tus relaciones afectivas y sociales no alcanzarán el máximo de tu potencial. No aceptes menos de lo que puedes explotar. Además, tendrás pensamientos equivocados sobre la actitud de los demás hacia ti, porque la tuya no se ha trabajado y por tanto, la información que te das a ti mismo sobre los demás no es del todo correcta.

Pero lo más importante es que has nacido programado con millones de funcionalidades y no jugar a ver hasta dónde pueden llegar es un auténtico desperdicio. Hemos venido a jugar.

 

¿Cómo puedo trabajarlas?

Escalera de color

Lo bueno de las habilidades es que se adquieren y se mejoran, es como un juego personal. Están los juegos de mesa, los de equipo y los que te propones a ti mismo. Por ejemplo, puedes hacer alguna prueba de habilidades sociales para conocer mejor tus puntos fuertes y tus puntos débiles.

También puedes hacer las actividades de habilidades sociales de este artículo o hacer actividades en grupo o en familia para trabajar la empatía y las habilidades comunicativas.

Autor

diariodevidavip@outlook.es

Comentarios

Ana
25/11/2020 a las 9:36 PM

Una entrada muy instructiva y de mucha ayuda. A veces no nos paramos a pensar en muchas cosas si no hay alguien que te las describe. Gracias. 😘😘





Deja un comentario

inicio
A %d blogueros les gusta esto: