¿para qué sirve la proactividad?
Habilidades sociales

¿Para qué sirve la proactividad?

Hay conceptos que se ponen de moda y los utilizamos constantemente como en el caso de la proactividad. Es habitual actualmente que en los currículum se añada lo de “me considero una persona proactiva”. Sin embargo, ¿sabes qué es y para qué sirve la proactividad?

Lo que parece claro es que a todos nos gusta poseer muchas habilidades sociales como la empatía o asertividad. Y la proactividad no va a ser menos. Además, esta es una habilidad que hemos relacionado íntimamente con el mundo laboral legitimándote como una persona que goza de iniciativa.

¿Para qué sirve la proactividad?

Iniciativa propia

La proactividad es una habilidad social que no es posible desarrollar solo en el ámbito laboral. Es decir, si eres una persona proactiva en tu trabajo es porque, mayoritariamente, también lo eres en los demás aspectos de tu vida. Esa es la buena noticia.

El valor que seas proactiva o proactivo es la amplia capacidad para resolver problemas, pero no porque sepas más que otras personas, sino por tu implicación en ello. Para conseguirlo se trabaja la toma de decisiones y la anticipación, pero siempre aceptando que hay cosas que escapan a tu control. Con este equilibrio consigues ser más productiva y resolutiva.

Pero todo eso es a rasgos generales y, como todas las habilidades sociales, la proactividad está íntimamente relacionada con las demás habilidades que forman la parte social de una persona.

En definitiva, cuando eres proactivo o proactiva te alejas de la sensación de que dedicas tu tiempo a conseguir lo que los demás quieren o esperan.

¿Cómo sé si soy una persona proactiva?

Características de la proactividad

Las personas con la habilidad de ser proactivas comparten algunas características. Si tú las tienes, seguramente puedes presumir de ello en el currículum. Además, a través de estas características descubres para qué sirve la proactividad.

    • Autoconocimiento: Una persona que puede tomar decisiones por iniciativa propia y además que su resultado sea positivo necesita conocer sus puntos fuertes y sus puntos débiles al dedillo. Y, además, intentar siempre mejorar los débiles.
    • Creatividad: No son personas que ante los problemas proponen una única solución ni repiten la misma para todos. Las personas proactivas tienen la capacidad de utilizar sus recursos creativos para solucionar los problemas de forma que se adecue a las características de ese problema en concreto.
    • Asertividad: Los proactivos utilizan la comunicación para llegar a acuerdos en temas complejos. Convierten las situaciones difíciles en oportunidades y así evitan el aumento del estrés en el trabajo y en su vida personal. Demuestran una notable flexibilidad.
    • Autocontrol: Enlazado con la asertividad, controlan sus emociones, principalmente por el autoconocimiento desarrollado y se permiten así dominar la situación.
    • Focalización: No les cuesta focalizar en lo importante y concentrarse. Evitan así distracciones y pérdidas de tiempo en elementos circunstanciales y de poca relevancia. Buscan nuevas oportunidades y transforman sus ideas en acciones efectivas.
    • Responsabilidad: El sentido de la responsabilidad los lleva a detectar y corregir sus propios errores de forma proactiva, es decir, sin que nadie les insista en ello. No se limitan a cumplir órdenes.
    • Visión de futuro: No solo piensan en el “ahora” sino que tienen la capacidad de anticiparse a las dificultades futuras que está a su alcance prever. No les da miedo los cambios.

¿Eres una persona proactiva o reactiva?

Proactividad vs Reactividad

Como vas comprobando, no es nada fácil lograr un grado alto de proactividad, implica mucho trabajo personal y constancia. Además, para centrar qué es y para qué sirve la proactividad, es importante detectar su contrario, la reactividad.

Una persona reactiva es aquella que solo reacciona a lo que le piden o actúa solo bajo presión. En definitiva, la proactividad es activa y la reactividad es pasiva.

En esa línea, una persona con mayor grado de reactividad no mide las consecuencias de sus actos porque no los analiza y pone el foco de los (sus) problemas en factores externos. Una vez asumes que la culpa es de otros te sientes legitimado para no buscar soluciones. Piensa que habría que cambiar ni más ni menos que el mundo para encontrar soluciones reales. Así aumenta la agresividad, el malestar y los sentimientos de incomprensión.

Pero no pienses que alguien dominado por la reactividad es en esencia “malo o mala”, nada que ver. Todas las personas estamos bajo amenazas sociales que pueden convertirnos en más reactivos que proactivos. Por ejemplo, cuando el tiempo nos absorbe y el ritmo es demasiado rápido, por lo que necesitamos hacer una buena planificación del tiempo.

Cuando estás en una posición reactiva empiezas a necesitar que los demás valoren tu trabajo y te reconforten, porque desde ese punto de partida das más valor a la opinión de los demás que a tu amor propio. El amor propio te permitirá continuamente buscar la mejor solución para ti de forma autónoma, por eso debes intentar que te salga el amor propio hasta por las orejas siempre.

Si ya hemos llegado a la conclusión de que los problemas no dependen de mi y no puedo hacer nada para mejorar ningún aspecto y solo tengo que cumplir lo que me dicen porque todos tenemos obligaciones, ¿es posible tener compromiso con lo que te rodea? Principalmente no y eso reduce al mínimo la importancia de tus ideas porque nunca las vas a expresar (no vale la pena), además eliminas la posible sensación de bienestar porque nunca las verás realizadas.

Como siempre digo, lo bueno es que todo es un proceso. En ocasiones estás más cerca de la virtud y otras veces más cerca del defecto de una misma cuestión. Y si entendemos la vida como un movimiento constante es lo más lógico. Lo importante es trabajarse, no solo en corregirse si no en entender por qué se ha producido el desequilibrio, así tu nuevo equilibrio será más consciente y estable.

Conclusiones proactivas

Movimiento

La primera conclusión es que sepas que cuando pones soy una persona proactiva en el currículum es terriblemente fácil descubrir si lo eres o no 😀 así que no lo quites del currículum, pero trabaja para poder presumir de ello.

Es importante también que no solo lo apliques en tu trabajo, es una habilidad de campeones y campeonas, así que constrúyela y presume de ella allá donde vayas.

Empieza por el lenguaje para modificar la reacción impulsiva, no digas “no puedo hacer nada” di “voy a ver qué alternativas habría”; ni “yo soy así” di “controlaré mis actos” o “es imposible” di “propondré este cambio”.

No olvides que tienes la capacidad de tomar tus propias decisiones.

Autor

diariodevidavip@outlook.es

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