¿Las personas pueden cambiar?
Autoestima

¿Las personas pueden cambiar?

Cuántas veces hemos querido e incluso pedido a alguien que “cambie”, normalmente en pareja, pero también a familiares o amigos. La cuestión es, ¿las personas pueden cambiar? Posiblemente sea fácil encontrar personas que mantienen que sí y personas que responderían rotundamente no.

Pero ¿podemos cambiarnos a nosotros mismos? Tal vez la respuesta a esta pregunta sea la clave. Si has realizado un cambio interno en tu vida sabes que sí puedes hacerlo, por tanto, también los demás. También sabrás que te ha llevado mucho tiempo y que no se trata de un cambio radical sino de una mejora profunda.

¿Las personas cambian, ocultan o se adaptan?

Cambio personal

Toda nueva actitud en alguien NO es un cambio ni algo positivo. Por ejemplo, cuando pedimos a una persona que cambie y su actitud de forma repentina se manifiesta tal y como solicitábamos no es una buena señal. Tampoco lo es cuando alguien tiene la capacidad de cambiar su actitud bruscamente en función de las personas o situaciones en las que se encuentre.

En estos casos caeríamos en “las personas no cambian”, “con el tiempo el tiempo te muestra lo que en realidad son» o «la gente puede cambiar por amor». En realidad, solo están ocultando su forma de ser real por un tiempo o adaptándose a los deseos de los demás, pero no están cambiando.

Es decir, una persona externa, un grupo o la sociedad puede convertirse en el motor de cambio de una persona que decide voluntaria y conscientemente dedicar tiempo a corregirse. Nunca tu cambio dependerá de las solicitudes de los demás, por mucha razón que tengan. Puedes incluso no estar de acuerdo con lo que están esperando de ti y lo que decides es no cambiar. En ambas situaciones parecerá que no tienes capacidad de autocrítica y cambio, pero realmente el foco no está en el lugar adecuado.

¿Las personas pueden cambiar?

Oportunidad

Si por cambiar entendemos eliminar rasgos de nuestra personalidad e insertar nuevos o renunciar a la parte innata, la respuesta es NO. No puedes desprenderte de tu esencia ni tu herencia biológicamente hablando. Ahora bien, si definimos cambiar como regular, corregir y mejorar aquello en lo que tenemos margen de maniobra en nosotros mismos, entonces las personas sí cambian.

Y es más que suficiente, los “cambios” conscientes son realmente extraordinarios para ti mismo y para los demás. Es imposible no adaptarse a las nuevas necesidades, la clave está en si somos conscientes de ellas o solo nos dejamos llevar. Si no cambiásemos la vida sería estática y no existiría un camino vital, sin embargo, todos evolucionamos.

Aunque, es imposible modificar conscientemente aspectos de tu personalidad si no la conoces, si no te atreves a conocerte. Y pasa muchas veces, aunque leído suene a sin sentido.

El lado opuesto y el que peores resultados sociales nos ofrece es “cambiar” de forma inconsciente. Es decir, por factores como la inseguridad de perder un amor o una amistad, por la comodidad de adaptarse a situaciones que necesitan poco esfuerzo por nuestra parte, por influencias externas que quieren guiarnos etc. Aquí es donde decepcionaremos a los demás y también a nosotros mismos, y todos acabaremos concluyendo que las personas no cambian. Incluido tú. Así te alejas de intentar mejoras que según tu nueva experiencia no lograrías y lo cambias por “yo soy así”.

“Las personas no cambian” es la premisa del obstáculo por excelencia. Del obstáculo a nosotros mismos, no es que afectemos a los demás con nuestra creencia. Es imposible superar situaciones de dificultad si crees que no puedes cambiar para sobreponerte. Diferente sería creer que yo sí puedo cambiar, pero no los demás, esto directamente es injusto.

¿Cómo podemos cambiar?

Motivación

Mediante un proceso constante de adaptación hacia lo que nos hemos marcado conseguir, cumpliendo el paso de ¿Quién soy? hacia ¿Quién quiero ser? Casi una cuestión de supervivencia.

¿Por qué a veces queremos cambiar y no lo conseguimos? Porque quizá estás mal pero cómodo/a en ello. Sí, es posible estar en nuestra zona de confort incluso sabiendo que nos limita. En este punto nos falta un compromiso hacia el cambio que queremos emprender y “aguantar” como estamos es más tentador de lo que pensamos. De hecho, solemos decir “me gustaría, quisiera, necesitaría…” pero mantenemos un malestar aceptable porque el cambio asusta.

    • Cuando: En el momento que seas capaz de decidir que quieres hacer una transformación. También te ayuda en el proceso el paso del tiempo, tus nuevas experiencias, tus nuevas motivaciones… A veces ese momento llega tras una crisis personal o tras tu mayor error, qué más da, solo comprométete contigo.
    • Cómo: La gente evita el cambio, ósea que si estás en este punto porque has encontrado tu “cuando” ya da igual si es lento, si es rápido, si es intermitente… Seguro que consigues encontrar cómo moldear aquello que ya no te hace feliz o aquello que te daña o ha dañado alguna vez a los demás.
    • Qué: Lo que vas a cambiar te pertenece solo a ti, pero necesitas mirarte por dentro para entender el efecto que tus pensamientos y tus actos tienen fuera. Se constante.
    • Para qué: Para crecer mejorando. Porque necesitamos seguir siendo respetables para los demás y esencialmente mejores para nosotros mismos. Es la forma de hacernos a nosotros mismos el camino más fácil. Sobre todo, porque rectificar es de sabios.
¿Qué puedo hacer cuando las personas no cambian?

espejo del cambio

No pedírselo y no quedarte a esperar ver “cambios”. El cambio supone una amenaza real a la estabilidad tal y como la conoces hasta hoy. Sin embargo, el cambio es inevitable porque las experiencias nos afectan y nos modifican todo el tiempo. En esa dualidad nos movemos todos.

Quiero decir, sin entrar en casos concretos, que alguien no cambie cuando tú quieres no le convierte en malo, aunque tengas razón en tus valoraciones, se mantenga en el tiempo y aunque le hiciera mucho bien hacerte caso. No es tu decisión ni tu lucha, es mejor aceptarlo porque puede ser muy dañino para ti.

Simplemente, no está en tus manos cambiar a los demás. Aunque sí puedes apoyar, aconsejar y motivar a alguien a que sea mejor persona, pero, sin esperar ser su profesor en la vida. Además, no tenemos la certeza de que el cambio que creemos mejor para alguien realmente cumpliera ese objetivo, debemos ser prudentes con las vivencias ajenas. Siempre habrá profesionales, que actúan en una terapia voluntaria y bajo un compromiso personal.

El cambio es personal

¿las personas pueden cambiar?

En definitiva, si estás atravesando un momento de cambios, adelante y sin miedo. Y si estás atravesando un periodo difícil debido a errores que hayas cometido y te gustaría mejorar tus acciones, pensamientos y en definitiva tus defectos, abre la puerta a comprometerte y llegará.

Personalmente opino que no podemos lanzar el mensaje de que evolucionamos y aplaudir el cambio de quien le ha ido aparentemente bien, pero cuando una persona falla, una vez o una y otra vez, le convencemos de que “las personas no cambian”. Actúas directamente contra la motivación y autoestima de esa persona y por muy en desacuerdo que estés con sus actos, va en contra de todos negarle inconscientemente el camino a su posible cambio.

Tampoco podemos reconocer que todo el mundo se equivoca y todos tenemos defectos, pero cuando los vemos aflorar en alguien lanzamos eso de “la gente no cambia”.

Creo que al final da igual los rasgos de la personalidad innatos que no podrás cambiar, lo importante es que, si estuviéramos centrados en mejorarnos a nosotros mismos, nadie tendría que necesitar un cambio en el de enfrente.

Y lo más importante, nuestro momento de cambiar no tiene que coincidir con el momento de otra persona, sin embargo, de tus acciones y palabras depende tender la mano o poner zancadillas.

Autor

diariodevidavip@outlook.es

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