Hipocondría en tiempos de coronavirus
Autoestima

Hipocondría en tiempos de pandemia

¿Qué es la hipocondría?

No soy psicóloga ni médica, así que no voy a escribir sobre la hipocondría desde un punto de vista técnico. Voy a escribiros como persona vulnerable a vivir situaciones de hipocondría en tiempos de pandemia y cómo la he afrontado ya antes de la Covid-19.

La verdad es que casi no hay datos oficiales sobre qué porcentaje de población convive con su hipocondría, entre otras cosas porque sigue siendo uno de esos tabúes que parece que nos convierte en débiles. Y, en consecuencia, ni lo contamos.

Por ese motivo, tampoco voy a poner ninguna definición oficial de hipocondría, porque personalmente considero que no sabemos bien los tipos que hay. Una definición única hace que haya personas que no identifiquen ella lo que les pasa y ya tenemos el motivo para creer que, si no es eso, entonces me pasa algo más grave.

Voy a intentar no mencionar ningún tipo de síntoma o alarma que pueda alimentar la imaginación. No solemos tener mucho cuidado con estas cosas, pero no hay que vivir las situaciones críticas de los demás para tender la mano informándonos antes de hablar o actuar.

 

¿Soy hipocondríaco/a?

Hipocondría

Tendemos a diagnosticarnos a nosotros mismos, ¿Cómo lo hacemos? “he hecho un test en internet”, “he leído que si pienso mucho en esto lo soy”, “me dicen que lo soy” … La hipocondría en tiempos de pandemia solo lo está haciendo más visible.

La salud mental tiene profesionales para los que no es desconocido lo que te ocurre, solo es desconocido para ti en este momento. Ve, porque por experiencia personal, los atajos no sirven y tu realidad, que te parece imposible de solucionar ahora, seguramente conlleva un trabajo más sencillo de lo que crees.

Así que, por suerte o por desgracia, en internet no vas a saber si tu preocupación es excesiva o no. Lo que sí es cierto es que, si dudas, el camino es buscar información profesional.

 

¿Qué puedo hacer con la hipocondría en tiempos de pandemia?

Hipocondría en tiempos de pandemia

Sé que estamos pasando mucho tiempo en casa e incluso mucho tiempo solos. Pero, en tiempos de pandemia, si crees que tienes una preocupación excesiva por la salud, tienes que apagar la televisión y el móvil.

Debes dejar de ver noticias sobre coronavirus porque después de meses de información en realidad ya sabes lo necesario. Todo lo demás es sobreinformación y te está afectando. Puedes ver películas, series, documentales, leer, etc.

Debes dejar de escuchar y leer casos concretos de coronavirus si acabas somatizándolos. Sobre todo, porque esos casos son “noticia” por no ser habituales, pero es que además no sabes si son reales y sí sabes que no hablan de ti. Dítelo con paciencia todas las veces que sean necesarias.

Deja de tomarte la temperatura, de mirarte la garganta, de hacerte test mentales a ver si estás más cansada o cansado de lo normal. Puedes toser sin tener ningún virus… Simplemente, sigue las medidas de seguridad, intenta automatizarlas y no darles más valor.

Mi último recurso siempre es “ponte a prueba”. Por ejemplo, empiezas a notar síntomas de cualquier cosa… Perfecto, haz alguna actividad que te distraiga un tiempo (te va a costar por que tu mente está centrada en que te pasa algo, pero al final lo consigues). Si después de un tiempo de desconexión ese síntoma que te atormentaba ya no está, ¡magia! Otra jugadita de tu mente. No le dediques ni un minuto, olvídalo, que esa batalla la has ganado.

 

¿Y si me afectan otras cosas que no son la pandemia?

Mono hipocondría

La alarma actual sobre contagiarnos de algo es un riesgo sin duda, pero a mucha gente le preocupan otras enfermedades u otras situaciones que no tienen que ver con el coronavirus.

Lo primero para mí, siempre es mi opinión, hay que abandonar la idea de mantenerlo en silencio. Esto y todo. A veces simplemente contando lo que ocurre, el monstruo se reduce a la mitad. En la mente todo es más grande siempre porque nuestro imaginario es infinito, lo alimentamos constantemente de información e imágenes nuevas, que no tienen por qué ser reales. La hipocondría en tiempos de pandemia puede ser la oportunidad para empezar a identificarlo.

También (aunque reconozco que esto es muy difícil), tenemos que desautorizar las opiniones no solo de internet, también de personas que, aunque sean familiares o allegados, no son profesionales. A veces la buena intención puede producir un efecto contrario.
¿Por qué tomamos en cuenta la opinión de los demás antes que la nuestra? No te lo estás inventando, no estás exagerando, no es grave, no se va si dejas de pensarlo, no desaparece yendo al médico de cabecera a que nos confirme que no tenemos nada, no tienes “esto” y no “lo otro” por que le pasó a otra persona…

Sea lo que sea, te está afectando, vivimos todo el rato, es normal. Si un día te duele la cabeza puedes tomarte un paracetamol, si te duele la cabeza un mes seguido, irás al médico. Si un día estás muy preocupado por tu salud, piensa en otra cosa, si todos los días estás preocupado, ve al médico que corresponde. Es el mismo proceso.

Nadie aguanta un dolor de cabeza que dure un mes, ¿por qué aguantamos otro tipo de malestares?

 

¿Y si no soy hipocondríaco?

Plantar semilla

¡Genial! Pero esta entrada también es para ti 😊.

Todos debemos estar informados de todo, porque ayudar (con una base) siempre produce bienestar. A mucha gente le interesa conocer como se hace una RCP (reanimación cardiopulmonar) por si alguna vez tiene que salvar a alguien.

Contribuir a un correcto bienestar en los demás es otro tipo de RCP (eso lo digo yo 😊).

 

Anécdota y recomendaciones

Esperanza

He dicho, y creo que, cumplido, que no iba a mencionar síntomas o situaciones que desencadenen hipocondría en algún sentido.
Así considero que facilito la lectura a quien en este momento le produciría una mayor ansiedad. Espero que hayas podido leerlo con tranquilidad y simplemente te atrevas relativizar y andar hacia la búsqueda de soluciones (profesionales).

Por cierto, que los profesionales son personas, como tú y no muerden ni nada. Prometido.

Os recomiendo que leáis el artículo Comprender y hacer frente a la hipocondría, aunque podéis encontrar muchísimos.

Sí voy a contar una anécdota, porque a mí me sirve para recordar que hay que tomárselo todo con humor. No solo también los problemas, si no, sobre todo los problemas.

Un día me levanté con un dolor de garganta espantoso (a mí me echa para atrás lo de tomar medicamentos), así que decidí hacerme una infusión para tomarme algo calentito y ya irme al instituto. Cuando la infusión estaba hecha, para no tomármela ardiendo la dejé en la cocina y fui a ducharme.

Después de unos minutos pensé, bueno mientras me acabo de peinar me la voy tomando. Mientras me echaba laca por todo el pelo le pegué un buen primer trago y… ¡SABÍA HORROROSO! Lo primero que pensé fue que me había envenenado con la laca y me la había bebido y encima era un trago enorme de casi medio vaso. Salí corriendo del baño, no me vi la cara, pero me imagino mi expresión de pánico pensando que me acababa de envenenar.

No sabía ni qué buscaba y todo esto a las 08:00 de la mañana. ¡Todo el cuerpo alerta y activado! Justo lo que no consigue la alarma al despertarme.

De repente paré, oía algo. Resulta que mi hermano pequeño estaba muerto de risa, no podía ni hablarme y yo no entendía nada y además seguía con mi idea de explicarle que me acababa de envenenar.

Entonces confesó: ¿Qué? ¿Está buena la manzanilla con sal?

 

 

 

Autor

diariodevidavip@outlook.es

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